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LA ÉTICA DEL SIGLO XX1


Fernando Hernández Prado.


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Colaboradores:


Rutilo Francisco Vásquez

Mónico Silverio Evangelista


Foto.


Editorial:


25 de Febrero de 2014. Guadalajara, Jalisco



La Ética y la moral también son un poderoso instrumento de lucha para la liberación de las clases y pueblos oprimidos”. SOFIC.


Cuando la Solidaridad, la Fraternidad, la Unidad, la Conciencia y la Organización se conjuntan entre los pobres, se convierte en un poder indestructible, al que más le temen los gobiernos y las clases usurpadoras, por lo que siempre intentan evitarlo, cueste lo que cueste.” SOFIC


El bien, significa la lucha por la sobrevivencia, la convivencia armónica y el progreso de la especie humana”. SOFIC.


Introducción.


Indudablemente que nuestro país es parte del sistema económico actual que hegemoniza y dicta las reglas del “que hacer”, “como hacer” y “para que hacer”. Es de todos reconocido, que el sistema tiene problemas para actuar y eso lo constatamos día con día, en todos los renglones de nuestra vida económica, política, cultural y social, a cada instante comprobamos la descomposición social que ha permeado a todas las instituciones publicas y privadas, nuestros actos morales continuamente se convierten en antivalores, las canciones que invocan a la droga y a la violencia repetitivamente se escuchan en la radio y la televisión, los periódicos y noticiarios hacen lo mismo: apología de lo malo. El teléfono celular, el internet y toda la tecnología de punta al servicio de lo mismo. Las estructuras básicas como la familia, están viviendo un alto grado de desintegración. La descomposición la vemos por dondequiera, escuelas (bullying), iglesia (pederastia), centros de trabajo (bajos salarios), 50% de la población mexicana (pobreza).


Hoy con este modesto trabajo intentamos llamar la atención para que juntos rescatemos, promocionemos y difundamos nuestros valores más importantes que nos identifican como mexicanos, todo lo que nos hace ser lo que somos. Comprometidos en una lucha por una mejor sociedad. Tu apoyo por más sencillo que sea es muy valioso para la niñez y la juventud.


Podremos concluir con la afirmación de que actualmente un gran numero de individuos de diverso género actúan con doble moral (que siempre ha existido este fenómeno social) acentuado de manera dramática debido a la crisis general.


Por eso, debemos sentirnos obligados a ejercer la acción, cumplimiento y promoción de los valores humanos más elementales.


Que sirva pues, este gran esfuerzo para crear conciencia y aportar en algo al desarrollo de nuestra nación.




ETICA.


La miseria material casi siempre es el caldo de cultivo de la miseria moral. Se requiere un mínimo material para alejar la ignorancia, la rapiña y el hurto”. José María Morelos y Pavón.


En las relaciones cotidianas de unos individuos con otros surgen constantemente problemas cuya solución no sólo afecta al sujeto que se los plantea, sino también a otra u otras personas que sufrirán las consecuencias de su decisión y de su acción. Las consecuencias pueden afectar a un solo individuo; en otros casos, se trata de acciones que afectan a varios de ellos o a grupos sociales. Finalmente, las consecuencias pueden afectar a una comunidad entera como la nación. Los individuos se enfrentan a la necesidad de ajustar su conducta a normas que se tienen por más adecuadas o dignas de ser cumplidas. Estas normas son aceptadas íntimamente y reconocidas como obligatorias; de acuerdo con ellas, los individuos comprenden que tienen el deber de actuar en una u otra dirección. En estos casos decimos que el hombre se comporta moralmente y en este comportamiento suyo se pone de manifiesto una serie de rasgos característicos que lo distinguen de otras formas de conducta humana. Acerca de este comportamiento, que es el fruto de una decisión reflexiva y por tanto no puramente espontaneo o natural, los demás juzgan, conforme también a normas establecidas, y formulan juicios.


Así, pues, tenemos por un lado actos o modos de comportarse los hombres ante ciertos problemas que llamamos morales, y, por el otro, juicios con lo que dichos actos son aprobados o desaprobados moralmente. Pero, a su vez, tanto los actos como los juicios morales presuponen ciertas normas que señalan lo que se debe hacer.


El comportamiento humano práctico-moral, aunque sujeto a cambio de un tiempo a otro y de una a otra sociedad, se remonta a los orígenes mismos del hombre como ser social. A este comportamiento práctico-moral que se da ya en las formas más primitivas de comunidad, sucede posteriormente –muchos milenios después- la reflexión sobre él. Se pasa así del plano de la practica moral al de la teoría moral; o también, de la moral efectiva, vivida, a la moral reflexiva. Cuando se da este paso, que coincide con los albores del pensamiento filosófico, estamos ya propiamente en la esfera de los problemas teóricos-morales, o éticos.

A diferencia de los problemas práctico-morales, los éticos se caracterizan por su generalidad. El problema de qué hacer en cada situación concreta es un problema práctico-moral, no teórico - ético. En cambio, definir qué es lo bueno no es un problema moral que corresponda resolver a un individuo con respecto a cada caso particular, sino un problema general de carácter teórico que toca resolver al investigador de la moral, es decir al ético.


LA MORAL.


La moral es una manera de ser. Es la condición complementaria del ser humano, se forma paso a paso, no de un solo golpe, pues es un proceso que se enseña y se aprende. Es una posibilidad de avance en la línea de la humanización propia de nuestra libertad para actuar. Implica un ideal ético, controlarnos, someternos a normas. Se trata de una moral en la que el resto de los humanos importa y en la que todos nos consideramos miembros de una comunidad con los mismos derechos. La palabra moral deriva de la palabra latín mos, moris, que significa costumbre.


La cultura es la producción social de conocimiento y habilidades que se transmiten de generación a generación. Dentro del contexto cultural se desarrollan la religión, la ciencia, el arte y la política.


La cultura es el primer estadio de la moral que no se absorbe de la misma forma en las diferentes etapas de la vida, ya que las más influenciables son la infancia y la adolescencia.


La moral es una forma cultural de vivir, se nutre de las tradiciones y costumbre de cada pueblo.


La moral no se reduce a la mera costumbre de o a obedecer una serie de normas, sino que implica un deber en la conciencia que hay que cumplir.


La moral nació junto con la civilización. Todas las personas necesitamos de los demás en un sentido de complementariedad, tanto para ayudarnos y amarnos como para debatir.


Por el contrario, la inmoralidad está relacionada con el desprecio hacia otros a quienes se dice querer, implica romper los vínculos de confianza en los que presuntamente se basa la relación entre personas.


Cuando consideramos a los demás no como personas, sino como mercancías u objetos, no podemos realizar una verdadera práctica cotidiana de la moral, ya que se genera un medio de brutalidad donde la intención de tomar ventaja es el motor habitual de las conductas.


La etapa que nos ha tocado vivir es la mas conflictiva a la que la humanidad se haya enfrentado en toda su historia. Estamos en un punto cumbre. Por un lado, tenemos avances tecnológicos de grandes proporciones y por otro, estamos arruinando nuestro planeta.


La definición real de la Ética es. “Ciencia normativa de la actividad humana en orden al bien”.


La Ética parte del hecho de la existencia de la historia de la moral; es decir, arranca de la diversidad de morales en el tiempo, con su correspondientes valores, principios y normas, no se identifica como teoría, con los principios y normas de ninguna moral en particular, ni tampoco puede situarse en una actitud indiferente o ecléctica ante ellas. Tiene que buscar, junto con la explicación de sus diferencias, el principio que permita comprenderlas en su movimiento y desarrollo.


Muchas teorías éticas han girado en torno a la definición de lo bueno, pensando que si sabemos determinar lo que es, podremos entonces saber lo que debe hacerse o no. Las respuestas acerca de qué sea lo bueno varían, por supuesto, de una teoría a otra; para unos, lo bueno es la felicidad o el placer, para otros, lo útil, el poder, la autoproducción del ser humano, etc.


Pero, junto a este problema central, se plantean también otros problemas éticos fundamentales, como son los de definir las esencias o rasgos esenciales del comportamiento moral, a diferencia de otras formas conducta humana, como la religión, la política, el derecho, la actividad científica, el arte, el trato social, etc. El problema de la esencia del acto moral remite a otro problema importantísimo: el de la responsabilidad.


Desde la antigüedad los filósofos han tratado de determinar la bondad o maldad de los actos humanos basándose en diversos principios éticos y códigos morales. Han surgido así distintas posturas éticas, que han tomado como criterio fundamental lo que se consideran valores o tipos de conducta buenas en si mismas: Los Epicúreos, Protágoras, Trasímaco de Calcedonia, Sócrates, a quien algunos consideran el fundador de la Ética, Platón, Aristóteles, los Cirenaicos, Epicuro, los Cínicos, el cristianismo, Leibnitz, Jeremy Bentham, Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer, hasta Kant en el siglo XVIII, todos los filósofos, con la excepción de cierta medida de Platón, habían creído que el objeto de la Ética era dictar leyes a la conducta.


Las concepciones filosóficas importantes acerca del bien, de manera breve:

Eudemonismo- (Proviene del vocablo griego que significa felicidad, dicha o ventura).


Sócrates, Platón y Aristóteles son representantes de esta corriente. Según el eudemonismo, lo bueno se basa en la felicidad. El hombre persigue la felicidad desde que nace y de manera espontánea. Para Sócrates, el principal elemento que conduce a la felicidad es el conocimiento. Platón considera que la sabiduría conduce a la felicidad, y ésta se logra en el mundo de las ideas. Aristóteles afirma que la felicidad es el más alto de los bienes, es el fin último de la vida y la búsqueda de la virtud del equilibrio.


Hedonismo. (Proviene del griego hedoné, que significa placer).


El hedonismo tuvo su origen en Grecia, con la escuela de Epicuro (341-270 a.c. ), quien nació en Gargeto y se educó en Samos.


Éste filosofo enseñaba que el sumo bien consiste en el placer, y que este y el dolor son las dos afecciones que se encuentran en todo animal. De acuerdo con el hedonismo la conducta que tiene como fin lograr el placer o evitar el dolor es moralmente buen. El hombre consigue el verdadero placer si alcanza la tranquilidad.


Formalismo. Se llama así a la concepción del bien propuesta por Emmanuel Kant (1724-1804), quien nació en Prusia y es uno de los filósofos modernos más influyentes en el pensamiento actual. Propuso que lo bueno es el más puro respeto al deber. No basta hacer lo que “se debe”, sino que la actuación deberá estar guiada por el respeto al deber ubicado en el interior de cada persona, es decir, la “buena voluntad”. El hombre bueno es aquel que cumple con su deber interior: lo que dicta la razón. La posición de Kant invita a dejar a un lado los deseos, apetitos e inclinaciones, para escuchar la voz del deber, de la “buena voluntad”.


Utilitarismo. Surge el Inglaterra con Jeremy Bentham (1748-1832) y John Stuart Mill (1806-1873) quienes sostienen la posición filosófica de que lo bueno es lo útil buscando una conciliación entre el bienestar individual y el bienestar social. El utilitarismo parte de la premisa: “Una acción es buena en tanto que tienda a lograr la mayor felicidad posible para el mayor número de personas. Así, lo útil y, por lo tanto, lo bueno, depende de las consecuencias.


Así, como no se identifican los problemas teóricos morales con los problemas prácticos, tampoco pueden confundirse la ética y la moral. La ética no crea la moral. Aunque es cierto que toda moral efectiva supone ciertos principios, normas o reglas de conducta, no es la ética la que, en una comunidad dada, establece esos principios, o normas. La ética se encuentra con una experiencia histórico-social en el terreno de la moral, o sea, con una serie de morales efectivas ya dadas, y partiendo de ellas trata de establecer la esencia de la moral, su origen, las condiciones objetivas y subjetivas del acto moral, las fuentes de la valoración moral, la naturaleza y función de los juicios morales, los criterios de justificación de dichos juicios, y el principio que rige el cambio y sucesión de diferentes sistemas morales.


La ética es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. O sea, es ciencia de una forma específica de conducta humana.


La moral no es ciencia, sino objeto de la ciencia, y en este sentido es estudiada, investigada por ella. La ética no es la moral, por ello no puede reducirse a un conjunto de normas y prescripciones; su misión es explicar la moral efectiva, y, en este sentido, puede influir en la moral misma.


Su objeto de estudio lo constituye un tipo de actos humanos: los actos conscientes y voluntarios de los individuos que afectan a otros, a determinados grupos sociales, o a la sociedad en su conjunto.


Ética y moral se relacionan, pues, en la definición antes dada.


La ética mantiene también estrecha relación con las ciencias que estudian las leyes que rigen el desarrollo y estructura de las sociedades humanas: la antropología social y la sociología. Otras ciencias que ponen de relieve las leyes que rigen las motivaciones internas de la conducta del individuo: la psicología. La ética se halla vinculada, asimismo, con la economía política como ciencia de las relaciones económicas de que los hombres contraen en el proceso de producción.


Los valores.


El problema de los valores familiares en México es estructural; no se resuelve en la superestructura hay que ir a los cimientos. No es aceptable responsabilizar a las familias trabajadoras de no haber inculcado valores a sus hijos, cuando se despoja a los padres y madres de familia del tiempo precioso para cuidar a sus hijos.


La ética se preguntaba desde la antigua Grecia cómo debe actuar el ser humano para ser justo, valiente, prudente; reflexionaba sobre las virtudes. La virtud es la realización de la excelencia y para ello se requieren los valores. Todo acto moral entraña la necesidad de elegir entre varios actos posibles. Tener que elegir supone, pues, que preferimos lo más valioso a lo menos valioso moralmente o a la que constituye una negación del valor de ese género (valor moral negativo o disvalor). El comportamiento moral no solamente forma parte de nuestra vida cotidiana, es un hecho humano entre otros, sino que es valioso; o sea, tiene para nosotros un valor. Tener un contenido axiológico (de axios, en griego valor) no sólo significa que consideramos la conducta buena o positiva, digna de aprecio o alabanza, desde el punto de vista moral; significa también que puede ser mala, digna de condena o censura, o negativa desde ese punto de vista moral. En un caso u otro, la valoramos o juzgamos como tal, en términos axiológicos.


Cuando hablamos de valores tenemos presente la utilidad, la bondad, la belleza, la justicia, etc., así como los polos negativos correspondientes: inutilidad, maldad, fealdad, injusticia, etc.


Los valores no son cosas físicas ni cualidades de las cosas, sino cualidades que percibimos con un sentido emotivo especial. Los valores están en función de nuestra capacidad para valorar, es decir, para preferir o estimar cualidades positivas que reconocemos en las cosas, personas o acciones.


Los filósofos tomaron conciencia de que los valores orientaban los criterios del actuar humano en todos los ámbitos. No sólo existen valores éticos (bueno-malo, prudencia-imprudencia), sino también valores económicos (valor de uso y valor de cambio) –como lo manifestó C. Marx-, valores epistemológicos(verdad frente a la falsedad), políticos (democracia frente al totalitarismo), estéticos (belleza frente a la fealdad), religiosos, tecnológicos, e incluso ecológicos.


En todas las épocas han existido cambios en la escala de valores. Cuando uno de estos valores se modifica, o desaparece, parte de la sociedad experimenta un desconcierto y tiene que realizar un proceso de ajuste.


La vida es renovación constante, nada queda como esta, todo cambia. Hay principios que en tiempos funcionaron, y que ya resultan obsoletos. Pero hay valores que deben permanecer, porque son los pilares de nuestra esencia como seres humanos.


Los valores no son meras invenciones de los individuos o de las comunidades, pues expresan la conciencia que la humanidad ha ido formándose de lo que es preferible y conveniente. Los valores son intersubjetivos y por ello tienden a ser universales. Pero no son universales porque todo mundo los acepte, los comprenda y los realice, sino porque cada valor señala un imperativo o un deber: cualquier persona humanizada debe poder reconocerlos y desear su realización.


De un modo u otro, las sociedades se han orientado hacia la búsqueda de un “bien común”. Sin embargo, esto no significa que todas las sociedades adopten los valores de la misma manera o que lo haya cambiado su contenido a lo largo de la historia. Cada sociedad, según su tiempo y espacio, según sus costumbres, tradiciones y creencias, concibe los valores de una manera específica, son relativos al tiempo y al espacio en el que se dan.


La universalidad de los valores responde al hecho de que es posible que todas las comunidades los busquen y acepten, mientras que su relatividad se debe a que en la práctica ellos se dan con modalidades distintas. Lo importante es comprender que la universalidad y la relatividad histórica de los valores son rasgos simultáneos.


Los valores morales únicamente se dan en estos actos o productos humanos. Sólo lo que tiene una significación humana puede ser valorado moralmente, pero, a su vez, sólo los actos o productos que los hombres pueden reconocer como suyos, es de ir, los realizados consciente y libremente y con respecto a los cuales se les puede atribuir una responsabilidad moral. En este sentido, podemos calificar moralmente la conducta de los individuos o de grupos sociales, las intenciones de sus actos, y sus resultados y consecuencias, las actividades de las instituciones sociales, etc. Ahora bien, un mismo producto humano puede soportar varios valores, aunque uno de ellos sea el determinante. Así, por ejemplo, una obra de arte puede tener no sólo un valor estético, sino también político o moral. Es perfectamente legítimo abstraer un valor de esta constelación de valores, pero a condición de no reducir un valor a otro.


La ética es una unidad contradictoria, es una totalidad de opuestos en interacción (El bien vs el mal, lo bello vs lo feo, lo racional vs lo irracional, la sabiduría vs la ignorancia, la Justicia vs la injusticia, etc.). Por lo tanto, la ética no solamente estudia los valores, sino también los llamados antivalores que se dan en la realidad porque somos seres contradictorios que luchamos por adquirir una libertad responsable, y darle forma humanizada a nuestra vida entre otras cosas.


Es necesario dejar bien plasmado que son los valores el aspecto preponderante de la contradicción, su aspecto determinante. Son el motor del desarrollo moral de los pueblos, pero siempre en unidad con los antivalores, estos por cierto en diversas etapas del desarrollo histórico de la humanidad, predominan sobre los valores, como sucede en el actualidad.


Hoy estamos siendo testigos de como los individuos se inclinan por la rapiña, el robo, el poder, el dinero y el éxito fácil, la violencia, la impunidad, la drogadicción, la corrupción, etc. Damos testimonio de los mensajes en los medios de comunicación de la competitividad para todo, que tiene como fin la destrucción del valor de la solidaridad. En conclusión, por la presencia de los antivalores hacemos conciencia de la importancia que tienen los valores para el buen funcionamiento de una sociedad.


En cuanto a la jerarquía de los valores, considero que es el BIEN el concepto supremo de la ETICA. Pero este principio no podemos reducirlo a cualquier elemento particular como pueden ser el placer, la felicidad u otros, sino dicho concepto del cual se derivan todos los demás valores, tiene que ver con todo aquello que contribuya a cohesionar, a conservar y a mejorar la sociedad, de tal manera que todos los individuos vivan en armonía, sin perjudicarse unos a otros, y sin que los intereses particulares se impongan sobre los intereses de la sociedad como un todo.


En conclusión, el BIEN como concepto supremo de la ETICA tiene que ver con la lucha por la búsqueda de una sociedad que resuelva sus problemas fundamentales y que la riqueza generada beneficie a todos y no solamente a unos cuantos. Es inmoral que la riqueza generada por la mayoría de la población sólo beneficie a una minoría, como sucede en todas las sociedades clasistas.


En cuanto al desarrollo histórico, primero surgen los principios y valores morales, y posteriormente aparecen las leyes jurídicas, aunque para el buen funcionamiento de la sociedad son imprescindibles también los principios morales. Existen una infinidad de principios y valores ético-morales, de los cuales podemos destacar los siguientes: Libertad, Igualdad, Fraternidad, Solidaridad, Justicia y Democracia. Aquí es importante señalar, que en cada etapa de la historia los principios y valores ético-morales se concretizan de forma diferente, de acuerdo a las características específicas de dichas etapas.


Finalmente, en las sociedades clasistas, son las clases sociales más progresistas las que desarrollan y enarbolan la bandera de los valores universales. Y no cabe duda que en un futuro no muy lejano, cuando la humanidad haya transitado por el estadios superiores, solamente habrá una sola moral, la Moral universal.



Bibliografía


  1. Adolfo Sánchez Vázquez. Ética, México, D.F.

  2. María León. El gran libro de valores. Ed. Época, México.

  3. Martha Rivera Barbosa. Valores para la Familia, Ed. Época, México.

  4. Ética y valores 1. Guía de texto. Sigsa Editores, Guadalajara, Jalisco.

  5. Ética y valores 2. Un enfoque constructivista. Verónica Valdés Salmerón, Person educación.

  6. Rutilo Francisco Vásquez. Los fundamentos de la Ética y la moral y su aplicación en el aula.







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